sábado, 8 de septiembre de 2012


Un anciano nativo vivía con su hijo en un fuerte medio abandonado sobre la cumbre de una colina, y un día perdió un caballo. 


Los vecinos llegaron a expresar su pesar por este infortunio, y el anciano preguntó:
—¿Cómo sabéis que es mala suerte?


Pocos días más tarde volvió su caballo con una cantidad de caballos salvajes, y esta vez vinieron sus vecinos a felicitarle por esta muestra de fortuna, y el anciano respondió:
—¿Cómo sabéis que es buena suerte?


Con tantos caballos a su alcance, el hijo empezó a cabalgar en ellos, y un día se fracturó una pierna. Otra vez llegaron los vecinos a expresar sus condolencias y el anciano respondió:
—¿Cómo sabéis que es mala suerte?


Al mes siguiente estalló la guerra, y porque el hijo del anciano estaba con muletas no tuvo que ir al frente.
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