lunes, 3 de septiembre de 2012

EL MANTRA.

Tal vez en el Sastra hindú no haya tópico que menos se entienda que el Mantra. Por lo común, los orientalistas y demás describen al mantra como “plegaria”, “fórmula de culto”, “sílabas místicas” etc. La ciencia mántrica puede estar bien fundada o no, pero aunque así no fuese, no es el absurdo que algunos suponen. 

El Mantra es un poder (mantra-sakti) que se presta imparcialmente para cualquier uso. 

El mantra puede herir o matar a un hombre; algunos dicen que con el mantra se efectiviza una clase de unión con la Sakti física, mediante el mantra, durante la iniciación llamada Vedkadiksa, hay transferencia de poder del maestro al discípulo que este se desvanece bajo el impulso de aquél; mediante el mantra puede encenderse en fuego Homa, según condiciones ideales; el hombre se salva mediante el mantra, etc. En síntesis, el mantra es un poder (sakti); el poder en forma de sonido. La raíz “man” significa “pensar”.

El poder creador del pensamiento recibe ahora creciente aceptación en Occidente. La lectura del pensamiento, la transferencia del pensamiento, la sugestión hipnótica, las proyecciones mágicas (moksana) y las corazas (grahana) ya se conocen y practican, no siempre con buenos resultados. 

La doctrina es antigua en la India, y subyace en las prácticas que se hallan en los Tantras, algunos de los cuales se mantienen por o general ocultos para impedir su mala utilización. Sin embargo, lo que en Occidente no se entiende es la forma particular de ciencia del Pensamiento que es el mantra-vidya. 

Los familiarizados con la representación occidental de temas similares comprenderán más prestamente cuando decimos que, según la doctrina hindú aquí descripta, el pensamiento (como la mente, de la cual es la operación) es un Poder o Sakti. Por tanto, es tan real como los objetos materiales externos. Ambas son proyecciones del pensamiento creador del pensador del mundo. La raíz “man”, que significa “pensar” es también la raíz de la palabra sánscrita “man” (hombre, en inglés), que es el único pensador propiamente dicho de toda la creación. El mantra es el Sabda-brahman manifiesto.

¿Pero qué es Sabda o “sonido”? 

El sonido (sabda), que es una cualidad (guna) del éter (akasa) y que es captada por el oído, es doble –a saber, deletreado (varnatmaka-sabda) e indeletreado, o Dvani (dvani atmaka-sabda). 

La causa de lo último es el choque de dos cosas, y es ininteligible. 

El Sabda, por el contrario, que es Anahata (término aplicado al loto del Corazón), es el sonido de Brahman que no es causado por el choque de dos cosas. 

El sonido deletreado está compuesto por frases (Vakya), palabras (Pada) y letras (Varna). Ese sonido tiene un significado.

Antes de describir la naturaleza del Sabda en sus diferentes formas de desarrollo, es necesario entender la psicología hindú de la percepción, para la que el cuerpo es causal, sutil y burdo, y de igual modo lo es el Sabda, del que hay cuatro estados (Bhava), llamados Para, Pasyanti, Madyamá y Vaikhari. 


El Sabda burdo, llamado Vaikari o palabra pronunciada, y el Artha burdo, u objeto físico denotado por esa palabra, son la proyección del Sabda y del Artha sutiles a través de la actividad inicial del Sabda-brahman en el mundo de la percepción sensual burda. Por tanto, el Sabda significa el lenguaje –es decir, las frases, las palabras y las letras, que son la expresión de las ideas y son el Mantra. En el mundo sutil o mental el Madhyama-Sabda es la mente que “denomina” en su aspecto de conocedora, y Artha es la misma mente en su aspecto de objeto mental de su cognición. Se lo define como lo externo en forma de mente.

La palabra pronunciada es una manifestación del nombre o pensamiento interior. Este movimiento de pensamiento es similar en los hombres de todas las razas. Cuando un inglés o un hindú piensan en un objeto, la imagen es la misma para ambos, ya sea que la evoque el objeto mismo o la pronunciación de su nombre. Tal vez por esta razón, quien lee el pensamiento y tiene su centro cerebral en rapport con el de otra persona, puede leer la palabra “oculta” –es decir, el pensamiento de aquel cuya palabra hablada no puede entender. Así, si bien el movimiento del pensamiento es similar en todos los hombres, su expresión como Vaikhari-Sabda es diferente. 

Según la tradición, hubo una vez un lenguaje universal. Según el relato bíblico esto ocurrió antes de la confusión de las lenguas en la Torre de Babel. Esto tampoco es improbable si consideramos que la diferencia del lenguaje burdo se debe a la diferencia de razas evolucionadas en el transcurso del tiempo. Si los instrumentos por las cuales (y las condiciones bajo las cuales) el pensamiento se revela en la palabra fuesen los mismos para todos los hombres, entonces no habría sino sólo un lenguaje (telepatía). Pero ahora esto no es así.

Las características raciales y las condiciones físicas, como la naturaleza de los órganos vocales, el clima, las impresiones heredadas, etc., difieren. Por tanto, lo mismo ocurre con el lenguaje. Mas para cada hombre en particular que hable cualquier idioma en especial, el nombre que se pronuncia respecto de cualquier objeto es la expresión burda de su movimiento interior de pensamiento. Evoca ese movimiento y además lo expresa. Evoca la idea y la idea es la Conciencia como operación mental. Esa operación puede intensificarse de tal modo que sea creadora. Este es el Mantra-caitanya.

Por la exposición anterior se comprenderá que, cuando se dice que las “letras” de los seis Chakras del cuerpo son seis, no ha de suponerse que se pretende afirmar absurdamente que las letras son formas escritas, ni que están allí los sonidos que se captan con el oído. En este sentido las letras –es decir, como cosas burdas- se manifiestan sólo mediante la palabra y el escrito. 

Eso está muy claro. Pero el significado preciso de esta afirmación es una cuestión que ofrece gran dificultad. De hecho, no hay cuestión que presente mayor dificultad que el Mantra-vidya, ya sea que se lo considere en general o en relación con el asunto especial en estudio. En primer lugar, debe estarse en guardia constantemente para no caer en esa posible trampa –a saber, confundir los métodos prescriptos de realización con realidades en el sentido común del término. Los primeros son convencionales, las últimas son reales.

Fuente:
De “El Poder Serpentino” (sir John Woodroffe)
Editorial Kier, 1995 (tercera edición). 
Chat gratis