miércoles, 23 de mayo de 2012

Palacio de Buckingham
Continente: Europa País: Reino Unido
Año: 1826 Localización:Ver mapa más grande
 

Buckingham Palace es la residencia oficial en Londres de la monarquía británica desde el reinado de Victoria I, iniciado en 1837. Desde esa fecha, han vivido entre sus muros seis monarcas, incluyendo Elizabeth II. 


El palacio es el lugar donde se producen casi todos los acontecimientos relacionados con la Familia Real Británica, asi como lugar de recibimiento a los Jefes de Estado extranjeros en visita oficial y una atracción turística de gran importancia. Buckingham Palace es, en suma, el punto de convergencia del pueblo británico durante los momentos de celebración, de crisis y de duelo como se ha venido observando a lo largo de su historia como residencia real.


 
-Escudo contiene Unicornio y León.

Desde 1962, la "Queen's Gallery" (Galería de la Reina) es abierta al público y expone una selección de sus mejores obras de arte. Tras el incendio del Castillo de Windsor de 1992, la Reina decidió abrir las puertas de Buckingham Palace a los turistas y londinenses de agosto a septiembre (época vacacional en el que la Reina y la Familia Real se traslada a Balmoral), para recaudar fondos que financiasen su costosa restauración.

Un poco de historia: de residencia privada a residencia oficial
En la Edad Media, el solar de Buckingham Palace formaba parte de la finca de la mansión señorial de Ebury. Tuvo varios ocupantes regios desde el reinado de Eduardo el Confesor, y ha sido objeto de numerosas especulaciones a propósito de su propietario; una irregularidad en una concesión del rey Carlos I permitió que el solar volviera a formar parte del dominio real en el siglo XVIII.

Las mansiones precursoras de Buckingham Palace fueron Blake House, Goring House, Arlington House y Buckingham House.

Construida en 1703 para el 1er Duque de Buckingham y de Normanby, Buckingham House era una mansión privada londinense cuyo cuerpo principal acabaría formando el núcleo del actual palacio real.

Comprada en 1762 por el rey Jorge III para convertirla en su residencia privada, ofreció la mansión a su esposa la reina Carlota Sofía, nacida princesa de Mecklemburg-Strelitz. 

Fue, de hecho, en Buckingham House 
donde nacieron 14 de los 15 hijos de Jorge III y Carlota. Y, a lo largo de los 75 años siguientes a esa adquisición regia, la residencia creció paulatinamente en manos de los arquitectos John Nash y Edward Blore, quienes añadieron tres alas al cuerpo primitivo formando un palacio más vasto alrededor de un patio de planta cuadrada.


Ya durante el reinado de Jorge IV, Buckingham Palace pasó a denominarse palacio real al entrar en un proyecto ya ideado por su padre y antecesor en el trono Jorge III, que planeaba "asociar" Buckingham House a Saint-James Palace (la vieja residencia oficial de los reyes en Londres). Utilizada como escenario de celebraciones oficiales y cortesanas, el rey Guillermo IV y su esposa Adelaida nunca quisieron instalarse entre sus paredes, prefiriendo a su regia grandeza la refinada a la par que sobria intimidad de Clarence House, mansión que se habían hecho construir en las inmediaciones mucho antes de su accesión al trono.

Fue finalmente con la joven sobrina y sucesora de Guillermo IV, la reina Victoria I -que accedió al trono en 1837- entonces nacida y criada en Kensington Palace, que Buckingham Palace consiguió convertirse en la residencia oficial de la Familia Real y de la corte de forma permanente.

Los últimos añadidos estructurales de importancia son de finales del siglo XIX y principios del XX: la imponente Ala Este que se yergue frente al Mall (cerrando la planta cuadrada del palacio) y al momumento conmemorativo del Victoria Memorial fue construida en 1850 por Edward Blore (sucesor de John Nash), y reconstruída y rediseñada en 1913 por Sir Aston Webb, utilizando bloques de piedra calcárea de Portland, creando la "fachada principal" del palacio, con su famoso balcón central.



Actual fachada principal de Buckingham Palace, reformada en 1913 por Sir Aston Webb, por petición del rey Jorge V, y que conforma el Ala Este construída entre 1847 y 1850 por Edward Blore, por encargo de la Reina Victoria I, frente al Mall.

Las decoraciones interiores del siglo XIX son aún visibles, mostrando la intensiva utilización de estucos de colores vivos, de lapis-lazulis azules y rosas, según los consejos de Sir Charles Long. Al rey Eduardo VII se debe una redecoración parcial en tonos crema y oro muy característicos de la Belle-Epoque, mientras que muchos de sus pequeños salones de recepción son amueblados en el estilo Regencia-Chino, con elementos procedentes del pabellón real de Brighton y de Carlton House (residencias de Jorge IV, entonces Príncipe de Gales y Regente de Gran-Bretaña) a partir de 1830.

El Salón Blanco o The White Drawing Room, en el Ala Oeste de Buckingham Palace, presidido por un retrato en pie de la Reina Alexandra de Dinamarca, consorte del rey Eduardo VII.

En cuanto a los apartamentos de Estado (salas oficiales), éstos forman el corazón del Palacio Real y son regularmente utilizados por la Reina y los miembros de la Familia Real para cualquier evento oficial. Siendo el palacio uno de los edificios más populares del mundo, entre sus muros suelen desfilar más de 50,000 personas al año en calidad de invitados a banquetes, almuerzos, cenas, recepciones y "garden parties"

Diseñados inicialmente por Capability Brown, los jardines de Buckingham Palace figuran como el mayor jardín privado de la capital, rediseñados por el paisajista William Townsend Aiton, autor de los reales jardines botánicos de Kew Gardens, y por John Nash. Su lago artificial, alimentado por las aguas del lago Serpentine de Hyde Park, sería terminado en 1828.

El solar

Como dijimos anteriormente, el solar formaba parte de la finca señorial de Ebury (también denominado Eia), situado en medio de un terreno pantanoso alimentado por las aguas del río Tyburn, que sigue discurriendo por el subsuelo del patio de honor y el Ala Sur del actual palacio. Tras pasar por diferentes manos, el solar acabó en posesión del rey Eduardo el Confesor y de su consorte la reina Edith y, tras la conquista de los Normandos, fue a parar a manos de Geoffrey de Mandeville. Éste último acabaría legando la finca a los monjes de la abadía de Westminster.

En 1531, el rey Enrique VIII compra al Colegio de Eton el antiguo Hospital de Saint-James, que convertiría en residencia real para su familia y la corte (Saint-James Palace) en Londres, y adquiere al poco tiempo el señorío de Ebury confiscado a la abadía de Westminster (1536), incorporándolos a los dominios de la Corona.

La propiedad de Ebury sería posteriormente alquilada a diferentes ocupantes. Durante el reinado de Jacobo I, éste vendió una parte de la finca por necesidades pecuniarias, conservando la otra parte para crear un jardín de moras de una hectárea, para criar gusanos de seda importados de China. Bajo el reinado de su sucesor, Carlos I, un tal Clement Walker en su obra Anarchia Anglicana (1649), denuncia los jardines de moreras como una nueva Sodoma en el que se desarrollan nocturnamente todo tipo de encuentros sexuales pecaminosos.

A finales del siglo XVII, la finca acaba en manos de Sir Hugh Audley, heredero de Mary Davies.

Las mansiones
Se cree que la primera mansión erigida en el solar fue la de Sir William Blake, en 1624. El siguiente inquilino, Lord Goring, ampliaría la casa a su gusto transformándola en la mansión Goring House a partir de 1633, y rodeándola de unos vastos jardines muy populares en el Londres de aquella época. Pese a sus intentos, 

Lord Goring no pudo hacerse con el jardín de moras como tampoco pudo conseguir que Carlos I marcase con su sello real el documento legal de la propiedad a su nombre, al huir el monarca de la capital tras estallar la revolución parlamentaria. Fue esa negligencia la que permitió que la Familia Real Británica pudiese recuperar, tiempo después, la propiedad cedida al Duque de Buckingham y de Normanby en 1762.
Siempre viviendo rodeado de lujo y derrochando a manos llenas, Lord Goring no pagó religiosamente las anualidades a la Corona, por lo que Henry Bennet, 1er Conde de Arlington, pudo adquirir facilmente la finca y ocupar Goring House hasta que ardió accidentalmente en 1674. Tras la deflagración, se erigió una nueva mansión, Arlington House, sobre el emplazamiento de la actual Ala Sur de Buckingham Palace en 1675. Fallecido Lord Arlington, la finca y la mansión serían vendidas en 1702 al 1er Duque de Buckingham y de Normanby, el nuevo propietario.

El duque mandó entonces al arquitecto William Winde, que le construyera una nueva mansión en 1703: Buckingham House. El nuevo edificio palatino, de diseño neoclásico, se compuso de un imponente cuerpo central de tres pisos con dos alas paralelas que conformaban los pabellones destinados a alojar el servicio doméstico de su casa.


Buckingham House sería finalmente vendida en 1762 por el descendiente y heredero del duque, Sir Charles Sheffield, al rey Jorge III por la suma de 21,000 Libras Esterlinas. Como su abuelo y predecesor en el trono, Jorge I, Jorge III rehusó deshacerse del jardín de moreras por lo que Sheffield nunca pudo adquirir la totalidad de la finca.

En su origen, Buckingham House estaba destinada a servir como lugar de retiro privado para la Familia Real, aunque finalmente fue cedida a la real consorte para su particular uso y disfrute, la reina Carlota Sofia.

 Paralelamente, el palacio real de Saint-James siguió siendo la residencia real oficial de la monarquía y de su corte hasta 1837, asi como lugar en el que se desarrollaban todas las ceremonias oficiales de la Corona. 

Actualmente, se respeta la fórmula protocolaria en la que Saint-James Palace es escenario de la recepción de cartas de presentación de los nuevos embajadores extranjeros en la corte, pese a que los representantes de los Estados extranjeros y su personal sean presentados en Buckingham Palace tras su nominación. En consecuencia, nunca se habla de la corte de Buckingham, sino de la corte de Saint-James.

Buckingham House pasó a denominarse popularmente "The Queen's House" -Casa de la Reina-, al ser regalada por Jorge III a su consorte la Reina Carlota Sofía, su nueva propietaria a partir de 1762; grabado coloreado de 1808.

El Palacio de Buckingham
La reina Carlota Sofía murió en 1818, mientras que el rey Jorge III falleció recluído en Windsor en 1820. El entonces Príncipe-Regente, sucesor del anterior, pasó a ser el rey Jorge IV, universalmente conocido por sus gustos lujosos, sus derroches y sus desavenencias matrimoniales.

Jorge IV decidió transformar la residencia de su madre en palacio real y ampliarlo para tales menesteres, seis años después de su subida al trono. Contrató al arquitecto John Nash para que se llevase a cabo la conversión de mansión a palacio. El edificio nuevo aprovechaba el antiguo cuerpo central de Buckingham House, dotándolo de dos alas adyacentes abiertas sobre un patio de honor precedido de un arco de triunfo en mármol de Racaccione (que imitaba el Arco de Constantino en Roma) que servía de acceso principal.

Construido con piedra procedente de las canteras de Bath, el nuevo edificio regio estaba dotado con detalles de estilo neoclásico francés, formando una C y con un arco de triunfo que costó la friolera de 34,450 Libras Esterlinas. 

Para colmo, Jorge IV pretendía coronar el arco con su estátua ecuestre en bronce, cuyo coste fue pagado a regañadientes por el Parlamento; cosa que nunca llegó a ocurrir puesto que el monarca falleció antes de poder ver cumplido su deseo. Los diputados aprovecharon la ocasión para resituar la estátua ecuestre en un rincón de Hyde Park, donde aún sigue en pie.

Por lo que se refiere a la decoración interior del palacio, ésta debía ser de un esplendor sin igual. Aconsejado por Sir Charles Long, Jorge IV quiso que se utilizaran estucos de colores vivos, dominando el azul y el rosa. Fallecido en 1830, las fastuosas decoraciones fueron terminadas por su hermano y sucesor Guillermo IV.


A la muerte de Jorge IV, los costes del palacio aún en obras suscitaron la polémica en el Parlamento y en la Prensa. Guillermo IV prescindió de Nash y contrató a Edward Blore, que estaba más en la línea de esa sobriedad burguesa que agradaba al nuevo soberano. 

Arquitecto menos idealista pero más emprendedor que Nash, Blore conservó las contribuciones de su antecesor y terminó el palacio respetando a grosso modo el diseño original, aunque le dió un aspecto más macizo y menos pintoresco. El coste final para la nación británica de la reconstrucción de Buckingham Palace, sobrepasó las 719,000 Libras Esterlinas de la época.

Aunque Guillermo IV y la reina Adelaida dieron numerosas recepciones y recibieron a sus cortesanos en sus aposentos reales, jamás vivieron en el palacio, prefiriendo quedarse en la vecina Clarence House, residencia mucho más modesta que ya poseían con anterioridad. Es más, cuando el palacio de Westminster ardió en 1834, el rey ofreció Buckingham Palace aún inacabado a la nación para reemplazar la desaparecida sede del gobierno parlamentario. La oferta fue rehusada y el antiguo Palacio de Westminster fue reconstruído tal y como lo conocemos hoy día, en estilo neogótico con su famosa torre del Big Ben, que se debe a Sir Charles Barry.

Como el palacio real, los jardines guardan numerosas obras de arte, y la más notable quizás sea la vasija de Waterloo, una enorme urna que fue en su día encargada por el emperador Napoleón I para conmemorar sus próximas victorias militares y que, en 1815, aún inacabada, fue presentada al Príncipe-Regente por el Gran Duque Fernando III de Toscana. 

El entonces futuro rey Jorge IV mandó al escultor Richard Westmacott que se terminase, pensando en convertirla en la pieza central de la nueva sala de Waterloo en el castillo de Windsor. Pero al medir cerca de 4,50 metros de alto y con un peso de 15 toneladas, ningún suelo podía soportar semejante carga; la obra fue entonces presentada en la National Gallery. Más tarde, la propia National Gallery devolvió ese regalo envenenado al rey en 1906. Eduardo VII resolvió el problema instalando la vasija de Waterloo en los jardines de palacio donde aún se encuentra.

En los mismos jardines de Buckingham se encuentra también un pabellón atribuido al arquitecto William Kent, construído hacia 1740.

En junio de 2002, Elizabeth II abrió los jardines reales al público por vez primera, para celebrar su jubileo de oro y en cuyos festejos los londinenses pudieron acudir al concierto "Fiesta en palacio" en el que el guitarrista del grupo QUEEN, Brian May interpretó el "Dios salve a la Reina" en un solo con su guitarra eléctrica desde los tejados de Buckingham Palace. El concierto pop fue precedido la víspera por un concierto de música clásica y, durante las celebraciones del 80 cumpleaños de la Reina en 2006, los jardines sirvieron para acoger una fiesta organizada para 2,000 niños.

La Carroza de Oro de Jorge III, obra de Sir William Chambers y con paneles pintados por Giovanni Battista Cipriani (1762), principal atracción de las Royal Mews de Buckingham Palace, y que forma parte de la flota de medios de transporte de la Casa Real.

 
En cuanto a las Royal Mews (Reales Cuadras), contiguas al palacio, éstas fueron erigidas siguiendo los planos y diseños de John Nash. 


En ellas se conservan el famoso carruaje dorado de estilo rococó creado por Sir William Chambers en 1760 para Jorge III, y cuyos paneles fueron pintados por G.B. Cipriani. Fue utilizado la primera vez en 1762, durante la inauguración oficial del Parlamento por el rey Jorge III. Desde entonces, sólo es utilizado por los monarcas para sus coronaciones o durante sus jubileos.

La residencia de Su Graciosa Majestad
Tras el advenimiento de la reina Victoria, Buckingham Palace pasó a ser residencia oficial de la Familia Real y de la corte británica en Londres. Pese a la suntuosidad del interiorismo fruto de los trabajos de Nash y Blore, las chimeneas tiraban tan mal que al final no se utilizaban y todos sus ocupantes se veían condenados a temblar de frío en un palacio magnífico pero sin confort. La ventilación era igualmente inexistente en un palacio con un desagradable olor a moho omnipresente y, cuando se tomó la decisión de instalar lámparas de gas, surgieron las inquietudes por la acumulación del gas en los pisos inferiores.

El personal doméstico de palacio, por otro lado, se hacía notar por su descuido y su pereza, por lo que Buckingham Palace tenía fama de residencia sucia y polvorienta.

Tras la boda de la reina Victoria con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha en 1840, el real consorte se encargó de reorganizar todo el personal, el servicio doméstico y corregir el mal gusto en cuestiones de interiorismo. Todo fue corregido y reformado, y los obreros que aún deambulaban por los corredores, abandonaron el palacio el mismo año.

En 1847, encontrando el palacio demasiado pequeño para la vida cortesana y, sobretodo, porque su familia iba creciendo, Victoria I y Alberto encargaron una ampliación con una nueva ala concebida por Edward Blore, que cerrase el patio de honor. Es la famosa gran Ala Este, erigida frente al Mall, que desde entonces hace de fachada principal con su balcón central, y desde el cual suele saludar la Familia Real durante las grandes celebraciones o cuando se produce el gran desfile militar anual en el mes de junio.

Al Ala Este se añadió otra prolongación en la parte Sur-Oeste del palacio, para contener la gran sala de baile, y que se debe al alumno de Nash, Sir James Pennethorne.

Durante los años felices, Victoria tuvo fama de amar la música y el baile. Los más importantes músicos de su época acudieron a Buckingham Palace como Félix Mendelssohn Bartholdy y Johann Strauss II, autor de la polka "Alice" que fue interpretada por vez primera en palacio en 1849, en honor a la princesa Alicia de Gran-Bretaña. También fueron famosos los suntuosos bailes de máscaras y de disfraces organizados por Victoria en palacio, además del habitual boato de las ceremonias oficiales, de las investiduras y de las presentaciones.

Cuando Victoria I enviudó en 1861, ésta se retiró de la vida pública y abandonó Buckingham Palace para vivir en los castillos de Windsor y de Balmoral, así como en Osborne House de forma itinerante. Aquella ausencia regia supusieron años de abandono para el palacio por parte de la reina, hasta que la presión de la opinión pública y del Parlamento la obligaron a regresar a Londres. Siempre revistiendo el color del duelo, Victoria I regresó a Buckingham Palace aunque siempre que pudo, se iba a Windsor con toda la corte y allí se realizaban la mayoría de las ceremonias y recepciones oficiales.

Los aposentos de Estado
Las principales salas y habitaciones de Estado se sitúan en el primer piso o piano nobile, como en todo palacio que se precie, orientados sobre los jardines del Oeste. 

En el centro del Ala Oeste, el gran salón de música con su forma de media rotonda, se encuentra entre los salones de recepción azul y blanco (Blue Drawing Room & White Drawing Room), doblados por una galería interior que divide el edificio y que mide 50 metros de largo, con función de corredor que comunica con todas las demás estancias. En la galería, decorada con numerosas y preciadas pinturas, tronan cuadros de Rembrandt, Van Dyck, Rubens y de Vermeer de Delft entre los más destacados. En el lado que da al cuadrilátero o patio de honor, el Salón Verde sirve de antecámara que precede la Sala del Trono después de atravesar la Sala de los Guardias, presidida por una estátua del Príncipe Alberto, a la cual se accede desde la planta baja subiendo por la Gran Escalera.

The Marble Hall o Recibidor de Mármol, en la planta baja, sirve de acceso a los apartamentos de la planta baja y a la Gran Escalera que lleva a la planta noble, donde se encuentran los apartamentos de Estado.

The Great Staircase o Gran Escalera cuyos peldaños parten del Marble Hall para llevar al visitante a la primera planta del Ala Oeste, donde se encuentran los Aposentos de Estado. De sus muros cuelgan los retratos en pie de los reyes Guillermo IV y Adelaida (a cada lado de la puerta), de los Duques de Kent -padres de la reina Victoria I-, de Jorge IV y Carolina, y de Victoria I y Alberto.

Bajo los apartamentos oficiales, en la planta baja, se suceden una serie de salas menos solemnes y llamados "aposentos semi-oficiales", a los cuales se accede desde el Marble Hall -el recibidor de mármol-. 

La función de esas estancias son para las ocasiones menos formales, para almuerzos o audiencias privadas. Algunas de ellas son denominadas y decoradas en honor a ciertos visitantes del pasado, como la "Sala 1844" decorada especialmente para la visita oficial del emperador Nicolás I de Rusia.

Protocolo y ceremonias
Desde que la reina Elizabeth II subió al trono, las ceremonias y el protocolo de Buckingham Palace han sufrido un cambio radical, y la entrada a palacio ha dejado de ser un privilegio exclusivo para la élite gubernamental.

Se operó, además, a una relajación progresiva en el código de la indumentaria que exigía el uso del uniforme formal de la corte. Durante los reinados precedentes, los hombres que no revestían el uniforme militar habían de utilizar los calzones cortos y las medias blancas propios del siglo XVIII, con zapatos de charol con hebillas. Para las mujeres, el vestido de cola larga era obligatorio asi como el porte de una tiara o el adorno de plumas en el peinado.

Después de la Iª Guerra Mundial, la reina Mary de Teck intentó seguir la moda recortando de algunos centímetros sus vestidos; para ello, hizo la prueba con una de sus damas de honor para conocer la reacción de su marido el rey Jorge V. El monarca se horrorizó y la reina abandonó cualquier idea de innovación en su indumentaria. Hubo de esperar el reinado de Jorge VI y de la reina Elizabeth, para que se recortasen los vestidos durante las horas diurnas.

En 1924, el primer ministro laborista Ramsay MacDonald fue el primer hombre recibido por un monarca británico en palacio, llevando un traje de calle. Sin embargo, se trató de un hecho excepcional y los trajes de noche o "smokings" siguieron estando a la orden del día hasta la IIª Guerra Mundial.

Desde entonces y actualmente, ya no existe un código de la indumentaria en Buckingham Palace. La mayoría de los hombres invitados a palacio, suelen elegir entre el uniforme o el chaqué. Por la noche, siempre dependiendo de la ocasión, llevan el sempiterno smoking o traje de noche más formal. En el caso de las mujeres, van de corto durante el día, y de largo por la noche, y si tienen una tiara se la ponen.

The Throne Room o Sala del Trono de Buckingham Palace, en el Ala Oeste, es una de las salas más importantes de los Apartamentos de Estado del palacio real. Suele servir de marco ideal para los enlaces regios y las fotografías oficiales de la Familia Real.

Quizá el cambio más importante ocurrió en 1958, cuando Elizabeth II acabó con las solemnes recepciones de presentación de las jovenes hijas de la aristocracia. En esas ceremoniosas veladas de "puesta de largo", las jóvenes damiselas se presentaban a los soberanos en la Sala del Trono, con tres grandes plumas de avestruz en el cabello y vestido de cola larga; entraban, hacían su primera reverencia a los reyes y volvían sobre sus 
pasos sin dar la espalda a los monarcas ejecutando una inclinación de cabeza hasta llegar a su puesto asignado, siguiendo una antiquísima coreografía cortesana.

La reina Elizabeth II reemplazó esas presentaciones pomposas por "garden parties", en las que acudían un selecto grupo de la élite británica (unas 8.000 personas), invitadas a dedo para tomar el té y comer sandwiches bajo una multitud de tiendas dispuestas en los jardines. A propósito de ese cambio, la difunta hermana de la reina, la Princesa Margaret, habría declarado: "Había que acabar con esto; todas las putas de Londres entraban en palacio."

Hoy día la Sala del Trono solo se utiliza para las grandes ocasiones formales, sean bodas o jubileos.

Incidentes y seguridad en Buckingham Palace

Buckingham Palace, de un tiempo a esta parte, ha adquirido mala fama como residencia real, al ser vulnerada en repetidas ocasiones su seguridad por dementes, intrusos y paparazzis camuflados. Quizá se recuerde el famoso incidente protagonizado por un suicida, Michael Fagan en 1982, cuando éste consiguió colarse hasta el dormitorio privado de la Reina Elizabeth II mientras dormía. En 2003, fue un reportero gráfico del Daily Mirror quien pasó dos meses en Buckingham Palace, como sirviente. 

Su currículum vitae (con sus falsas recomendaciones) no había sido verificado por la secretaría de palacio, y dio lugar a que este reportero disfrazado de sirviente deambulase por Buckingham Palace e hiciera fotografías. El incidente coincidió con una visita oficial del entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush, alojado en la Suite Belga. El Daily Mirror publicaría posteriormente las fotos tomadas clandestinamente de la habitación de Bush, de la mesa con el desayuno matutino de la Reina y del dormitorio del Duque de York. 

El escándalo fue monumental y Buckingham Palace se querelló contra el periódico sensacionalista por violación de la vida privada de sus ocupantes e invitados. El Daily Mirror perdió el juicio y se vio obligado a ceder todos los negativos de las fotografías y a pagar una fuerte indemnización a la Reina por daños y perjuicios en noviembre de 2003.

La mayoría de las brechas ocasionadas en la seguridad de palacio, suelen proceder del exterior. Recordemos el año 1974, cuando Ian Ball intentó raptar a la Princesa Ana a punta de pistola, cuando ésta regresaba a palacio e hiriendo a numerosas personas a su paso por el Mall. En 1981, tres turistas alemanes acamparon en los jardines de Buckingham tras saltar por encima de los muros cubiertos de hilo de espino, pretendiendo creer que estaban en Hyde Park. En 1993, manifestantes anti-nucleares escalaron los muros y organizaron una sentada sobre el césped de los jardines reales. En 1994, un hombre totalmente desnudo aterrizó con su parapente sobre los tejados de Buckingham Palace. 

En 1995, un estudiante llamado John Gillard arremetió con su coche contra las puertas de la verja principal de palacio, tumbando un batiente de una tonelada y media de peso. En 1997, un paciente de un hospital psiquiátrico fue encontrado deambulando por los jardines de palacio. Más recientemente, en 2004, un manifestante para los derechos de los padres solteros, apareció disfrazado de Batman escalando la cornisa del balcón principal de Buckingham. Otro manifestante, disfrazado éste de Robin, fue arrestado antes de que pudiera encaramarse a la fachada principal; volvería a intentarlo disfrazado de Santa Claus, encadenándose a una farola cercana a la entrada principal.

En el curso de la historia del real edificio, han habido muchos otros incidentes de este tipo. El más increíble es ciertamente el que aconteció en 1837, cuando un chaval de 12 años apodado "Cotton Boy", consiguió colarse en palacio para vivir en sus habitaciones sin que nadie se percatase de su presencia durante todo un año. Se escondía en las chimeneas durante el día y, por las noches, dormía en las camas dejando las sábanas negras de ollín. El joven "fantasma" de palacio fue finalmente atrapado en diciembre de 1838, provocando un sonado escándalo en el Parlamento, dando lugar a no pocas acaloradas discusiones sobre la eficacia de la seguridad de Buckingham Palace.

Sobre las ocho tentativas de asesinato de las que fue objeto la reina Victoria I, al menos tres de ellas ocurrieron a las puertas de palacio. A principios del siglo XX, la explanada frente al palacio fue el lugar predilecto de las sufragistas que se encadenaban a las doradas rejas de Buckingham Palace. A lo largo de los años, numerosos intrusos fueron arrestados dentro del recinto regio, uno de ellos clamando que quería pedir en matrimonio a la Princesa Ana, y que fue internado en un psiquiátrico tras ser declarado "loco".

El palacio en el siglo XXI

A día de hoy, Buckingham Palace no es solamente la residencia oficial (de lunes a viernes) de la Reina Elizabeth II y del Príncipe Philip, duque de Edimburgo, sino que también lo es del Príncipe Andrew, duque de York (separado de Sarah Ferguson) y del Príncipe Edward y esposa, conde y condesa de Wessex. Y, aunque el Príncipe de Gales conserve en palacio sus oficinas y sus antiguos aposentos, el heredero de la Corona y su segunda esposa, la Duquesa de Cornualles, residen oficialmente en Clarence House desde el deceso de la Reina Madre Elizabeth, su anterior ocupante. En las dependencias de palacio se encuentran igualmente los diversos despachos y oficinas de la Casa Real Británica.

Buckingham Palace emplea, además, a 450 personas para suplir todas las necesidades de la institución monárquica.
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